Dólar: a fin de octubre habría más atraso que antes de la devaluación

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No se pueden racionalizar las decisiones económicas en medio de semejante puja electoral y con la espada de Damocles del FMI. Pero al final se hizo saltar el dólar oficial y todo fue efímero.

El impacto de la devaluación del tipo de cambio oficial, que finalmente decidió el Gobierno en complicidad con el Fondo Monetario Internacional (FMI) antes de las elecciones generales, sobre la brecha cambiaria ya se esfumó. El día posterior a las PASO el Gobierno devaluó un 22% y el alocado “pass-through” (traspaso de la devaluación a precios) no se hizo esperar ni perdió tiempo para actuar.

Así la brecha volvió a niveles por encima del 120/125%. La inflación estimada por los analistas privados para agosto, en torno del 11% a12%, y otro tanto para setiembre y un poco menos para octubre no hacen más que fagocitarse la mejora del tipo de cambio nominal y real del 14 de agosto. El tipo de cambio nominal de $350 fijado hasta fin de octubre será, en términos reales, inferior al vigente antes de la devaluación.

Por ejemplo, en cálculos del Estudio Broda, el tipo de cambio real del 11 de agosto registraba una apreciación del 19,8% frente al promedio histórico, y cuando finalice octubre calculan que mostrará una apreciación del 24,5%. O sea, el Gobierno devaluó a regañadientes, a sabiendas del impacto inflacionario, pero debió rendirse al Fondo como prueba de amor para así liberar los desembolsos pendientes.

Sin embargo, volvió al punto de partida, en términos de atraso cambiario, o peor, según como terminen los índices inflacionarias de estos meses. ¿Por qué? Es que, en realidad, el Fondo pidió mantener, tras la devaluación, el ritmo de crawling peg (ajuste diario del tipo de cambio nominal o micro-devaluaciones diarias). Pero el Gobierno, en su lugar, fijó el tipo de cambio en $350 hasta después de las elecciones generales.

¿Qué había acordado con el FMI tras las PASO? En primer lugar, que la tasa de crawling peg continuaría utilizándose para preservar la competitividad y respaldar los objetivos de reservas, que las intervenciones cambiarias serían limitadas y temporarias centradas en abordar eventos de stress, y que las prácticas de tipos de cambio múltiples, restricciones cambiarias se desarmarán gradualmente.

¿Qué hizo el Gobierno?

Tras devaluar el 14 de agosto, el ministro Massa anunció un tipo de cambio fijo en $350 hasta las elecciones, el Banco Central (BCRA) intervino en forma constante en el dólar Bolsa (MEP), y el Gobierno lanzó un nuevo Dólar Soja y frenó los pagos externos de importaciones.

Por ende el elixir de la devaluación duró apenas 48 horas, así la brecha cambiaria volvió a niveles cercanos a los máximos de octubre del 2020 y de enero del 2022. Fue la decisión de devaluar sin un programa detrás, pero los acuciantes tiempos electorales y el Fondo pudieron más.

Vale señalar que el dólar oficial antes de la PASO estaba en torno de los $280. Pero no debe soslayarse que entre enero del 2021 y julio del 2022 bajo la tutela del exministro Martín Guzmán, el tipo de cambio oficial acumuló un atraso del 20%, de modo que sin ese desfasaje hoy el dólar oficial hubiera estado en torno de los $350. Se trata de un nivel similar al de la crisis de Macri o al de la pandemia.

Un valor muy cercano al que reclama el Fondo. Hoy los analistas y el mercado se preguntan si todo el entuerto de congelar tarifas y acordar precios, y anclar el tipo de cambio hasta las elecciones no terminará transformándose en un boomergan si la brecha cambiaria se desestabiliza.

Es clave, entre otras cosas, que los exportadores liquiden más y los importadores importen menos, y que no se acelere aún más la inflación. Sin duda, todo muy precario y audaz.

 

 

 

 

 

ambito

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