Casi el 80% de las mujeres argentinas accedieron a la jubilación a través de moratorias

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En el marco de la conmemoración del Dia internacional de la mujer, el Instituto Nacional de Estadística y Censos de la República Argentina confirmó que la mayoría de las jubiladas argentinas lograron su beneficio previsional gracias a las moratoria.

Según un reciente informe publicado por el Indec casi el 80% de las mujeres argentinas accedieron a sus beneficios previsionales gracias a una moratoria. Ese porcentaje refleja que la gran mayoría de mujeres jubiladas llegó al sistema previsional por vías extraordinarias de regularización contributiva (moratorias) o regímenes compensatorios, no por haber completado históricamente aportes formales a lo largo de una carrera laboral plena. Es un indicador de la elevada informalidad laboral femenina y del impacto del trabajo de cuidado no remunerado en la trayectoria contributiva.

Políticas impulsadas por Cristina Kirchner

Durante los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner (2007–2015) se profundizaron y ampliaron medidas destinadas a aumentar la cobertura previsional femenina: expansión y promoción de moratorias previsionales, campañas de difusión y simplificación burocrática para el reconocimiento de aportes omitidos; flexibilización de requisitos para el acceso a pensiones contributivas y no contributivas; y aumentos reales en jubilaciones mínimas que mejoraron la cobertura de las mujeres de menores ingresos.

También se implementaron políticas complementarias que incidieron indirectamente en el acceso a la jubilación: ampliación de prestaciones sociales (por ejemplo programas de transferencias y pensiones por discapacidad), reconocimiento y algunos mecanismos de compensación por trabajo de cuidado no remunerado (créditos previsionales y regímenes especiales), y mayores inspecciones/controles sobre el empleo informal en sectores feminizados.

Estas políticas fueron acompañadas por continuidad administrativa para facilitar regularizaciones masivas y por acuerdos técnicos con ANSES para acelerar trámites y otorgamiento de beneficios.

 

Por qué el 8M no corresponde decir “feliz día” a las mujeres

El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, no debería ser reducido a un “Feliz día de la mujer”. Esa frase transforma una jornada de memoria y lucha en una felicitación vacía que oculta los orígenes, las demandas y la urgencia que motivan el movimiento feminista.

El 8M nace de la conmemoración de huelgas, asesinatos y movilizaciones históricas que denunciaron condiciones laborales, violencia y opresión. En Argentina —como en el mundo— la fecha se resignificó en las últimas décadas: se convirtió en un día de visibilización masiva contra femicidios, travesticidios, precariedad laboral, brecha salarial, tareas de cuidado no remuneradas y expulsión social de personas trans. No es un festejo, es una convocatoria a la acción y la memoria.

Decir “feliz” desvía la atención: normaliza la desigualdad como si fuera compatible con la celebración, minimiza el dolor de quienes perdieron a familiares por femicidios y borra las demandas políticas que exigen cambios estructurales. En Argentina, donde las marchas y pañuelazos del 8M articularon, desde siempre, reclamos concretos (Ley de aborto legal, políticas de prevención de violencia, inclusión laboral y vivienda digna), la felicitación reduce la protesta a una postal inofensiva.

8 m día de la mujer

Foto gentileza: Télam

Además, la fórmula de “feliz día” reproduce estereotipos que mercantilizan la fecha: promociones, postales y actos protocolarios que no necesariamente implican compromiso real. La conmemoración no debe convertirse en un acto simbólico que soslaya la responsabilidad institucional, empresarial y social para erradicar las desigualdades.

¿Qué decir entonces? Optar por mensajes que reconozcan la lucha, la memoria y el compromiso: “8M: memoria y lucha”, “Acompañamos y nos movilizamos por justicia y derechos”, “Por un país libre de violencias y desigualdades”. Participar en actividades, informarse, apoyar organizaciones, exigir políticas públicas y visibilizar demandas concretas son gestos más coherentes que un “feliz día”.

El 8M en Argentina es una jornada política y emotiva que interpela a toda la sociedad. No es un día de celebración individual sino una oportunidad para recordar a las víctimas, visibilizar injusticias y demandar transformaciones reales. Decir “feliz” sería, en ese sentido, una frivolización de lo que está en juego.

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