“Es un animal y no puede estar en la calle”: el desesperado pedido de la ex policía que hundió a Airaldi

Tras un relato marcado por el pánico, la imputada exigió al tribunal que el productor rural no sea liberado, afirmando que “él no puede estar en la calle” y calificándolo como un “animal”.
En una jornada marcada por la tensión y el miedo, María Soledad Touzet, ex funcionaria de Policía de Entre Ríos y una de las imputadas en la causa por narcotráfico que tiene como principal acusado al productor rural Leonardo Airaldi, brindó un pormenorizado testimonio ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Paraná. Durante su declaración, Touzet lloró y describió un escenario de violencia, manipulación y actividades ilícitas que definió como “un infierno”.
Ninguno de los ocho imputados presenció la declaración de Touzet. Todos fueron retirados del recinto y volvieron a ingresar una vez culminado el relato de la mujer.
“Viví un infierno y pedí no cruzarme con él. Siempre decía aquel empleado hay que pegarle un tiro en la rodilla, aquel hay que fondearlo. Yo tengo miedo. Cuando me enteré lo de Candioti (por el supuesto plan criminal) me asusté más, porque estoy abandonada”, describió la imputada.
Touzet, quien prestó servicio en la fuerza policial durante 17 años, relató que comenzó a trabajar para Airaldi entre julio de 2021 y octubre de 2022, tras atravesar problemas personales y laborales que la llevaron a pedir una licencia. Lo que inició como un empleo administrativo —encargándose de facturaciones, pagos de servicios y mandados— pronto se transformó en una relación de sometimiento.
Según la imputada, el comportamiento de Airaldi cambió drásticamente tres meses después de que ella dejara la policía. El trato “agradable” dio paso a la agresividad: “Daba órdenes y no pedidos; siempre decía: o están en mi vereda o en la vereda de enfrente”, declaró entre lágrimas la exfuncionaria que es representada en el proceso por el abogado Nelson Schlotahuer.
“Siempre Airaldi me dijo que ‘a los negros de mierda de los empleados si se mandaban una cagada los echamos’. A Balcaza lo trataba de negro de mierda y el tipo hasta mataba por él”, detalló Touzet quien afirmó que el productor rural exigía ser llamado “patrón” y mantenía un control absoluto sobre sus empleados, a quienes frecuentemente denigraba.
El testimonio de Touzet reveló la faceta más violenta del empresario diamantino. Recordó un episodio en el que Airaldi, frente a una discusión por papeles de gastos, amenazó a su entonces pareja, Gisel Kranevitter, diciéndole que “le iba a pegar un tiro entre ojo y ojo”. Esta misma amenaza se repitió hacia la propia Touzet cuando esta consultó por teléfono sobre la compra de combustible para una avioneta: “Un error más de esto y le vuelo la cabeza de un tiro”, le habría advertido Airaldi.
La mujer destacó la voluntad y las ganas que ponía Gisel Kranevitter, madre de los hijos de Airaldi, para mantener unida la familia. En ese punto recordó que una vez Gisel fue al campo para darle una sorpresa a Airladi y fue atendida por Gimena Burne, ex moza del bar Mandela y actual pareja del productor, desnuda. “Me dijo Gisel que estaban redrogados los dos”.
Además, Touzet recordó que tenía que hacerle las compras a la “Bebe” como la apodaba Airaldi a Burne cuando eran amantes. En ese sentido sostuvo que él siempre repetia que ya había cumplido con el padre de Kranevitter. “Gisel no era mala mina y entiendo que muchas veces no me contesto bien, pero estaba presionanda”.
Según la testigo cuando le preguntó a Armando Balcaza (firmó un abreviado) por el tema del combustible para avioneta, el hombre le confirmó: “Leandro no siembra no fumiga. Dos más dos es cuatro”.
La ex policía también confirmó la presencia constante de armamento. Relató que Airaldi solía colocar una pistola nueve milímetros nueva sobre su escritorio al llegar a la oficina, justificando que andaba armado porque “los pudientes de familia buena corrían riesgo de robo”.
La declaración aportó datos clave sobre la logística de la organización. Touzet mencionó gestiones para la compra de combustible aéreo en Aero Gálvez y el manejo de una cabaña en Las Cuevas donde se alojaban personas provenientes de Rosario, identificadas como “amigos de Leo”. Asimismo, admitió haber entregado, bajo órdenes de Airaldi, una bolsa a Juan Andrés “Jupo” Erbes que contenía droga.
“La última vez que fui al bar Mandela busqué una bolsa y me dijo llévala a Jupo y le pregunte que había y me dijo imagínate. Era droga, pero no era una gran cantidad. Dentro del penal me dijo ‘a vos te gusta cobrar plata, vos fíjate’”.
Incluso cuando Airaldi estuvo detenido en la cárcel de Piñeiro, en Rosario, Touzet afirmó que este seguía “manejando nuestras vidas como quiso”, dando órdenes a través de diversos teléfonos y exigiendo lujos como asados, ropa de marca y pintura para su pabellón, los cuales eran llevados por otros colaboradores como Balcaza.
Touzet relató que al puestero de la isla El Pillo, Diego “Pete” Torres, desparecido tras el hallazgo de casi 30 kilos de cocaína abajo de su cama, no lo conoció personalmente, pero sabía que era empleado de Airaldi. “La primera vez que me entero de él era por el seguro de vida”, y agregó: “Airaldi me llamó del penal de Rosario y me dió la orden de llamar todo los días a Diego Torres. Todas las mañana apenas llegaba a la oficina tenía que preguntar ‘si había alguna novedad’. La última vez me dijo que ese día o el día anterior habían andado unas avionetas por la isla El Pillo”.
En este punto, Touzet habló de un tal “Javi” de Rosario. Este hombre que podría ser Javier Fernández, que según Armando Balcaza (exmano derecha de Airladi) estuvo preso junto al Leonardo Airaldi. “Javi se comunicó conmigo cuando Leo estaba preso para decirme que le iba a llevar un Iphone 14“, dijo la mujer, que reconoció que se encargó de hacerle las compras de zapatillas, ropa interior para su jefe.
También la mujer recordó que una vez Airaldi se salvó de unos rosarinos que lo estaba buscando por una camioneta Hummer, que los empleados escondieron en el monte. “Una noche me llaman de un número desconocido y me dijeron decile a tu patrón que devuelva la camioneta porque le vamos a pegar un tiro a todos los que estén alrededor de él. Lo llamé a Balcáza y dijo que la camioneta estaba en el campo y la escondimos en el monte. Entraron los rosarinos a buscar la camioneta pero no la encontraron”.
El pedido de la imputada
“Yo no puedo permitir que Airaldi esté en la calle. Él no puede estar en la calle”, sentenció Touzet, expresando un profundo temor por su integridad y la de su hija de siete años. Ante la gravedad del relato y el estado de vulnerabilidad de la mujer, quien manifestó sentirse “abandonada” y “arruinada”, su abogado defensor, Nelson Schlotthauer, solicitó medidas de protección especial.
En ese sentido, la imputada dijo que charló con Balcaza, a quien Airaldi echó, y me dijo: “Yo me jugué la cabeza por Leonardo. Yo me cargaba kilos y kilos en el lomo de la lancha por Leo”.
Antes de terminar, Touzet dijo: “Pido disculpas si me equivoqué. Me arrepiento”, y afirmó: “Confío en ustedes para que no suelten a ese animal. Leonardo no se merece nada bueno con lo que hizo. Yo estoy totalmente arrepentida, fuí una cagona y no me voy a dejar manipular más.
La mujer que tiene en la actualidad 46 años aseguró que tener miedo y que se animó a declarar porque Airaldi está preso. Además dijo que otros empleados fueron a mentir al juicio, en especial cuando hablaban de un trato cordial. Por último, le pidió al TOF que Gimena Burne no se le acerque ni a ella ni a su casa.
El tribunal, presidido por Noemí Berros, e integrado por Emilce Rojas y José María Escobar Cello, dispuso la asignación de un botón antipánico y la realización de rondas policiales para garantizar la seguridad de la declarante.
Este proceso judicial cuenta con la intervención de los fiscales José Ignacio Candioti, Juan Sebastián Podhainy, Diego Iglesias (PROCUNAR) y Martín Uriona. Además de Airaldi y Touzet, están acusadsos Roberto Coronel, Joel Schonfeld y Sebastián Armocida, Juan Andrés Erbes, Marino Martínez, Walter Gonzalo Olivero y Cristian Emanuel Sánchez. Los abogados defensores, son: Mariana Barbitta y Lucas Melo (Airaldi), Claudio Berón (Coronel), Leopoldo Meresman y José Monge (Erbes y Martínez), Nelsón Schlotahuer (Touzet); y las defensores públicas subrogantes Noelia Quiroga y Gisela Cancilleri (por Armocida, Schonfeld, Olivero y Sánchez).
Otros cuatro procesados —Manuel Enrique Cuello, José Nicolás Godoy, Armando Marcelo Balcaza y Carlos David Schumacher— negocian juicios abreviados y no forman parte de este debate.
Fuente: AHORA