Donald Trump exigió la “rendición incondicional” de Irán tras una semana de ataques de Estados Unidos e Israel

Las acciones bélicas de los tres países empezaron a tener consecuencias en los territorios vecinos. Donald Trump sueña con vencer en Teherán.
Estados Unidos inició el sábado pasado una serie de ataques aéreos sobre Teherán, la capital de Irán, en los que murió el histórico líder del régimen islámico, Alí Hoseiní Jameneí.
Durante esta semana el secretario de Estado de Donald Trump, Marco Rubio, reconoció públicamente que la Casa Blanca entró en acción al enterarse de los planes bélicos que tenía Israel para con Irán.
Seis días más tarde, y con miles de muertes de población civiles contabilizados en Irán, el Gobierno de Washington mantiene firme su postura de no negociación en una contienda bélica cuya estrategia, objetivo y desenlace siguen poco pormenorizados.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) informaron que el viernes desmantelaron un búnker subterráneo en el centro de Teherán desde donde operaba la dirigencia de Irán.
En un comunicado, las FDI afirmaron que el búnker estaba destinado al uso del difunto Líder Supremo de Irán, Alí Jamenei, como centro de comando de emergencia seguro, pero tras su muerte siguió ocupado por altos funcionarios de gobierno.
Las FDI utilizaron 50 aviones de combate para atacar el objetivo en las últimas horas como parte de la ofensiva que se mantiene a la par de la estadounidense desde el sábado pasado.
