La UOM y gremios aliados definirán una medida de fuerza de 36 horas y le pedirán a la CGT que se sume

Será de cara al tratamiento de la reforma laboral otra vez en el Senado, que el viernes la convertiría en ley.
Mientras la CGT ya se focaliza en la judicialización de la reforma laboral que el Senado se apresta a convertir en ley el próximo viernes, los sectores “duros”, con la UOM a la cabeza, definirán un paro de 24 horas para ese día más 12 horas de movilización y le pedirán formalmente a la conducción de la central que se sume.
“El martes a la tarde se realizará una reunión del Frente de Sindicatos Unidos (FreSu) y vamos a confirmar la decisión de un paro y movilización. 24 horas de paro con 12 de movilización. El martes decidimos los detalles de la modalidad y lo vamos a proponer a la CGT”, le dijo una fuente del espacio a la Agencia Noticias Argentinas.
Se trata del mismo modus operandi con el que se viene manejando este grupo de sindicatos, que ejercen presión a los sectores “dialoguistas” que manejan la entidad de la calle Azopardo.
En ese marco, la UOM, Aceiteros y Pilotos, junto a gremios de las dos CTA como ATE, desafiaron a la cúpula de la CGT al sumar al paro general una marcha la semana pasada sin movilización, que había convocado la central, además de haber realizado previamente concentraciones contra la reforma laboral en Córdoba y Rosario.
Por su parte, la conducción de la CGT ya cedió a los pedidos de los “combativos” de llamar al paro general la semana pasada cuando convocó a la medida de fuerza que concretó el jueves último y no dio pistas sobre cómo seguira la estrategia de resistencia a la reforma, más allá de las presentaciones judiciales para que se declare “inconstitucional”.__IP__
Al respecto, el cotitular de la central obrera Jorge Sola se limitó a deslizar que estaba abierta la posibilidad de nuevas medidas de fuerza, aunque aclaró que todavía no está resuelta la modalidad. El propio miembro del triunvirato fue uno de los que le recriminó en privado al jefe de la UOM, Abel Furlán, de estar “corriendo por izquierda” a la conducción.
De esta forma, la plana mayor de la CGT deberá resolver cómo continuar su estrategia en medio de la tensa convivencia interna con los sectores críticos y cercanos políticamente al kirchnerismo, haciendo equilibrio en su relación con el Gobierno, sin ánimos aún de detonar por completo el vínculo.