Las apuestas online, la “pandemia silenciosa”. Adolescentes acceden a las plataformas incluso desde el aula

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Son las 17:31 de un jueves y el estacionamiento del casino de Neuquén parece como si hubiese una fiesta, algo parecido a lo que acontece en otras cientos de salas a lo largo y ancho del país. Del lado derecho, auto tras auto, completan el playón. Desde afuera se ven luces y piso alfombrado. Las puertas automáticas se abren y el día se torna noche. “Señores clientes”, se escucha por altoparlante, “anunciamos que se encuentra habilitada una caja de tickets en el sector fumadores”.

Las máquinas, de pantallas grandes, punzan, gritan, llaman a apostar. Una ofrece $1.516.306,37, la de enfrente $2.363.103,19. Todo ese dinero, al alcance de la mano. A la “Nefturi’s treasures” le salen luces del costado, un águila recorre la pantalla y una ola de monedas tienta. El botón “repetir apuesta” titila insistente. “Hagan sus apuestas” se confunde entre el sonido de lingotes de oro que caen. No hay relojes ni ventanas que den indicio del paso del tiempo. Una al lado de la otra, las tragamonedas se ofrecen a sus apostadores.

En ese mismo lugar estuvo Osvaldo Méndez hasta el 2001. En realidad, donde había casino, iba. Llegó a tener una deuda impagable: 17 mil dólares en tarjeta, bancos, préstamos, otros 10 mil en usureros y hasta el sueldo embargado. También jugaba a las cartas, por dinero, en un club social. “Si hubiese existido el juego online, lo hubiese hecho”, reflexiona, “llega un momento que uno dice o sigo en esta que me va a llevar a la muerte, o decido cambiar. Decidí por suerte, cambiar”.

Elda Becker hace 17 años que dejó de jugar. Cuando estaba en el momento de mayor compulsión, no se compraba ni comida ni ropa. Para ella todo era caro, le restaba dinero para jugar. Un día, en plena adrenalina se quedó sin dinero. Tuvo que volverse caminando a las 3 de la mañana desde el casino – cerca del aeropuerto – a su casa. Otro día, un compañero la tuvo que ir a buscar a Roca. Era el único casino al cual no se había autoexcluido. “Tuve que tener la voluntad para no ir más”, cuenta, “me tuve que dar cuenta que la vida que llevaba no tenía sentido”.

A nivel nacional, del 24 de abril al 1 de mayo de 2023 en una población de 1350 casos de juego compulsivo el 11,7% dijo jugar en internet y el 16,4% en casinos. En tres años el juego físico aumentó respecto al online.

Para ella y para Osvaldo el juego online es una manera actualizada que encontraron los casinos y las plataformas para ofrecer la apuesta. “Ya no hace falta”, explica Elda, “salir de tu casa. Apostas desde el sillón de tu casa, lo hacen jóvenes y adultos”.

Osvaldo suma: “Para mí empieza con un tema de adicción a los celulares que tenemos los adultos y jóvenes. Te aparecen, te dan una suma inicial para que juegues y con eso te enganchan. Y además tenés las tarjetas a mano, o la cuenta del banco en el teléfono”.

Los anuncios publicitarios están en todas partes: en la vía pública, en las redes sociales, en medios de comunicación, en la boca de “influencers” y hasta en deportistas y torneos de fútbol. Comenzar a apostar está a un solo clic. El mercado de apuestas en línea es el que preocupa hoy en día. Según el informe Global Online Gambling Market, en 2020 produjo más de 65 mil millones de dólares y se proyectan cerca de 130 mil millones para 2027.

Las apuestas en online ilegales no tienen estadísticas oficiales: jóvenes pasan horas en estas plataformas. Según un estudio de Opina Argentina el 16% de los jóvenes encuestados reconoce que realiza apuestas online. “A fines del año pasado y a principios de este año empezamos a notar que los adolescentes estaban haciendo apuestas en línea”, cuenta Victoria Delgado, licenciada y diplomada en juego problemático y responsable. Pero, de entrada pone el foco en algo, que para ella, es fundamental: “el marco legal que regula al juego de azar en nuestro país y en cada jurisdicción no se permite el ingreso de menores de 18 años; por lo que la participación de los menores de edad en juegos de apuestas sucede en el marco del juego ilegal. Las plataformas legales de apuestas online en Argentina son las terminadas en “bet.ar”, las cuales tienen rigurosos controles de identificación para permitir el ingreso a las personas mayores de 18 años que no se encuentren autoexcluidas de sala”.

Es miércoles y Victoria dio por la mañana un taller sobre juego responsable en una escuela secundaria. “Mi compañera, que estaba al fondo del aula”, cuenta, “al terminar el taller me dice: mientras dabas la charla, había uno de los chicos que apostaba desde el celular”.

La hiperconectividad, lo instantáneo, el creer que se puede conseguir dinero fácil – avalado por personas reconocidas o “influencers” – son algunas de las razones por las que los jóvenes comienzan a apostar. “Les piden a sus padres que le pasen plata para comprarse un pancho, para pagar un taxi”, explica Victoria, “y con esa plata la invierten en una caja de juego”.

Los jóvenes apuestan a la ruleta digital, a resultados deportivos, al póker, a lo que sea. De afuera, el joven puede parecer concentrado, nervioso, inquieto. Por dentro, su cerebro vive una revolución. Así lo explica Victoria: “Liberan serotonina, como cualquier consumo de sustancias. Tienen una respuesta automática satisfactoria. Eso genera una conducta adictiva enorme y un placer a nivel cerebral que genera querer volver a repetir, repetir, apostar, apostar. A nivel cerebral los neurotransmisores explotan en el cerebro y generan un montón de placer, de adrenalina, pero que al rato baja. Y surge la necesidad de buscar otra vez ese placer”.

En otra escuela Victoria vivió esta situación: en pleno taller de concientización sobre el juego responsable, un joven de cuarto año del secundario se paró de la silla y contó que hacía un tiempo se alejó de sus amigos, empezó a perder interés en el deporte, no quería ir a la escuela, prefería quedarse en su casa jugando. Y que tenía una deuda enorme. Casi dos sueldos de su madre. Cerca de 800 mil pesos.

“El jugador problemático empieza a pedir ayuda generalmente cuando tiene una deuda muy grande; el pedido de ayuda siempre está asociado a lo económico. Aunque siempre la pérdida es más grande. Por ejemplo: la amistad, la familia, la confianza”. En términos generales Victoria observa que, entre los jóvenes, esta actitud frente a las apuestas se da más en varones que en mujeres, aunque no las excluye. “Estas plataformas ilegales se abusan de las adolescencias que son vulnerables. Si los pibes no pagan, los amenazan, les piden datos que ellos entregan. No sabemos quiénes están detrás. Para evitar esta situación “es importantísimo”, cierra Victoria, “que los padres o adultos responsables tomen conciencia, sepan a lo que están expuestos los jóvenes, tienen que saber a qué páginas ingresan, saber qué hacen con el celular o la computadora, pero sobre todo tienen que fomentar la comunicación”.

La discusión llegó al Congreso de la Nación

La Cámara de Diputados reanudó el miércoles la discusión en comisiones de los proyectos de ley que hacen eje en la prevención de la ludopatía y las ciberapuestas. Hay distintas iniciativas presentadas. Algunas buscan restringir o prohibir publicidades, otros proponen la implementación de patrones de uso responsable por parte de las plataformas con alertas de tiempo de uso y dinero apostado, restricción de los medios de pago, y sistemas biométricos de identificación para impedir el acceso de menores de edad.

En la discusión participaron representantes del Ministerio de Seguridad de la Nación, de la Comisión de Adicciones de la Conferencia Episcopal Argentina, psicólogos, docentes, movimientos sociales y de Loterías y Casinos.

Fernando Soto, director nacional de Normativa y Enlace Judicial del Ministerio de Seguridad de la Nación, puntualizó que “es una buena propuesta modificar el código penal para incorporar a los niños en juegos sea considerado como estafa”.

Facundo Bianco, comunicador especialista en ciudadanía digital, consideró que, si no se trata a la ludopatía digital como un signo de época, “se va a tardar en encontrar respuestas”. Y sumó: “Es muy importante que los adultos sepan que tienen que ser referentes en los espacios digitales”.

La psicóloga y subsecretaria de salud mental, consumos problemáticos y violencias de la provincia de Buenos Aires, Julieta Calmels, mostró un relevamiento realizado en establecimientos educativos de nivel secundario: “Un 8% apuesta muchas veces, un 17% pocas veces y un 65% no jugó nunca. Sobre el tiempo de permanencia en los celulares de los chicos: el 23% pasa más de 8 horas al día y el 22% pasa entre 5 y 8 horas. Es decir, el tema de los juegos acontece en un contexto previo”.

Fuente: Diario Río Negro

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