En Gobernador Mansilla, la historia de los Coccoz se repite como tragedia. Allí, el jueves por la noche, la casa familiar fue nuevamente centro de atención cuando una vecina registró con su teléfono gritos estremecedores provenientes del hogar en el que un hombre mantiene aislada a su familia desde hace 20 años.

“No me toques, dejá de tocarme”, se escucha en el video filmado en medio de la noche por una vecina que denunció violencia de género. El Juzgado de Paz local intervino y excluyó al hombre del hogar.

En Mansilla, una ciudad de poco más de 2 mil habitantes, en el departamento Tala, aseguran que la voz que se escucha en la filmación es de Cintia, una de las hijas de Horacio Coccoz, que hoy tiene 78 años y cuya historia de sometimiento familiar se conoció en 2012.

El sometimiento fue contado por la periodista Marta Marozzini, en El Diario.  Entonces, relató el padecimiento de Cintia, quien a los 26 años escapó de la violencia de su padre. Primero estuvo alojada en el Hospital Nuestra Señora del Carmen; y luego fue evaluada por un equipo interdisciplinario del Hospital Escuela de Salud Mental, de Paraná.

En aquella época, la joven negó abusos, pero contó que su padre la privó de su libertad durante 13 años. “Horacio Coccoz es un hombre muy preparado, licenciado en Física, aunque su historia personal quedó estropeada luego de la última dictadura cívico-militar. Padeció la cárcel al igual que su hermano, Javier Coccoz, miembro del comando de inteligencia del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), que hoy integra la lista de desaparecidos”, detalló la crónica de El Diario.

“Todo empezó a ser así en 1999. Ese año decidió que ninguno de sus hijos siguiera en la escuela; una de las hijas ni siquiera pudo concluir el 7º grado. Desde ese año, los aisló socialmente. Sin violencia, sin abusos, de un modo enfermizo los mantuvo a distancia del resto del mundo, de los vecinos, lejos de cualquier contacto”, agregaba en aquella nota escrita hace 8 años.

Este jueves, Coccoz volvió a ser noticia. Una vecina, al escuchar los gritos provenientes del domicilio, decidió grabar los gritos desesperados y denunció por violencia de género al hombre.

Así lo contó la denunciante –se preserva su identidad- en Facebook: “Bueno gente, esto pasó tipo 21 o más, no sé bien la hora de la noche del jueves!!! Esta chica es vecina nuestra, años escuchando gritos desesperados de esa pobre gurisa! Y años escuchando que digan que es esquizofrénica, que está medicada y un montón de bolucedes más. Pero esto no puede quedar así. Si está enferma como dicen o quieren hacer creer eso, queremos que esté en un lugar adecuado, donde puedan tratarla, no puede vivir como vive! Como vecinos pedimos que la ayuden o hagan lo que tengan que hacer de una vez por Dios!!!!! Que llegue a donde tenga que llegar!!! Es terrorífico escucharla pedir ayuda y no poder hacer nada!!!”.

Ante la denuncia, intervino el Juzgado de Paz de Mansilla, que inmediatamente excluyó del hogar a Coccoz. El Municipio, en tanto, informó que el área de Acción Social y la Oficina de la Mujer asistieron a la mujer víctima de violencia de género.

En diálogo con Entre Ríos Ahora, el subjefe de la Departamental de Policía de Tala, Horacio Rubén Cabaña, señaló que “la presunta víctima es la hija del hombre” y que el caso “ya está judicializado”.

“Una vecina tomó con su celular unas imágenes que luego se viralizaron. La misma vecina hizo la denuncia por violencia de género  y se tomó intervención. En la tarde de este viernes nos hicimos presente en la casa”, contó.

Y agregó que la vecina formuló la denuncia a través del formulario Web que dispuso la Oficina de Violencia de Género del Poder Judicial durante la cuarentena social, preventiva y obligatoria.

“La vecina hizo la denuncia online, disponible por la pandemia y tomó intervención el juzgado de Paz de Mansilla. A las 18,30, aproximadamente, se hizo la exclusión del hombre del hogar Es una persona de 78 años. Allí vive él con la esposa y tres hijos mayores”, precisó Cabaña.

Finalmente, destacó que una vecina se haya animado a denunciar: “Esta situación se viene dando hace varios años y es la primera vez que un vecino se animó a denunciar; no es muy común. Por suerte, esta vecina se animó a denunciar”.

Crédito: Entre Ríos Ahora

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